Las motos de enduro indoor tienen algunas peculiaridades que las diferencian del resto
de las de off-road y se centran en las necesidades del terreno. Suelen compartir chasis con
las máquinas preparadas para motocross, pero hay muchas diferencias en el comportamiento
de las suspensiones, los motores y la relación de cambio.

Es habitual que las suspensiones en las motos de enduro indoor sean blandas para poder absorber las irregularidades del terreno. Tanto el conjunto hidráulico como el muelle tienen un largo recorrido, entre 300 y 330 mm. Los propulsores también tienen unas particularidades especiales que se adaptan a las necesidades de la competición. Son suaves de respuesta y suelen combinarse con una caja de cambios muy abierta, con una primera marcha muy corta que permite una buena aceleración y maximiza la potencia del motor y una sexta marcha muy larga con la que se puede alcanzar velocidades de entre 130 km/h y 140 km/h.

En las motos de enduro se usan neumáticos ecológicos con una altura de taco limitada para minimizar la erosión del terreno. El conjunto de encendido del motor ayuda a conseguir una respuesta adecuada y aumenta el peso del conjunto de la máquina, que alcanza los 110 kg aproximadamente.

En el enduro indoor, las suspensiones de la motocicleta son más blandas y más rápidas de rebote para adaptarse a las condiciones particulares de este tipo de competiciones.